La edad es un aspecto de la vida que nos acompaña desde el momento en que nacemos. Es algo que ni siquiera depende de nosotros. No podemos aumentarla o disminuirla, quizás negarla, pero al final es inexorable que la edad nos marque a lo largo de nuestra existencia.
A través del tiempo la sociedad ha desarrollado ciertas percepciones y estereotipos en torno a la edad, lo que ha llevado a que muchas personas experimenten discriminación y limitaciones en función de su edad.
En tiempos antiguos, la valoración de la edad variaba considerablemente según la cultura y la época. La edad era sinónimo de sabiduría y el respeto. Por ejemplo, en la antigua Grecia, los ancianos eran vistos como consejeros sabios y respetados en la comunidad.
En la Edad Media europea, la edad también era valorada, especialmente en contextos religiosos donde los ancianos eran venerados por su experiencia y conocimiento de la vida. En otras culturas, como la china, la edad también se asociaba con la sabiduría y la autoridad.
Sin embargo, con el paso del tiempo y el surgimiento de la Revolución Industrial y la modernidad, la valoración de la edad comenzó a cambiar.
Con el enfoque en la eficiencia y la productividad, la juventud y la vitalidad física comenzaron a ser más valoradas en muchos aspectos de la sociedad.
En la actualidad, aunque la sabiduría y la experiencia siguen siendo valoradas en muchas culturas, existe una tendencia a valorar mucho más la juventud y la innovación, lo que a veces puede llevar a la discriminación por edad en ciertos contextos laborales y sociales.
El «EDADISMO«, ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una problemática que afecta a personas de todas las edades en todo el mundo.
El edadismo se refiere a:
- Formas de pensar (Estereotipos).
- Sentir (Prejuicios).
- Actuar (Discriminación).
Todo ello con relación a los demás e inclusive con nosotros mismos. Todos tenemos algo de edadistas así no lo reconozcamos.
Hoy quiero escribir sobre lo bueno, lo malo y lo feo de la Edad, con el único objetivo de sensibilizar todo lo que la edad está presente en cada uno de los momentos de nuestra vida.
Lo Bueno de la Edad:
A medida que envejecemos, aunque yo profiero decir que tenemos más edad, toda vez que nadie quiere sentirse viejo por los sesgos que conlleva esa palabra, acumulamos experiencias, conocimientos y habilidades que nos permiten afrontar los desafíos de la vida con mayor sabiduría y perspectiva.
La edad vista de forma positiva, nos brinda la oportunidad de crecer, aprender y desarrollarnos como personas, lo que puede ser un verdadero tesoro en un mundo que sobrevalora la juventud y lo nuevo. Ante todo, porque nadie tiene garantizado cuantos años va a vivir.
Ejemplo: Muchas empresas ya están empezando a valorar la experiencia y la estabilidad que aportan los trabajadores seniors, reconociendo que su conocimiento puede ser clave para el éxito de la organización, ante las dificultades que hoy tienen cuando conviven más de 6 generaciones en las empresas, sin que existan programas que permitan la integración y no las islas.
El Age management, o Gerencia de la Edad, es uno de los retos por implementar que tienen las empresas en el menor tiempo posible.
Lo Malo de la Edad:
Sin embargo, a pesar de estos aspectos positivos, la sociedad tiende a asociar casi siempre la edad con la pérdida de capacidades físicas y mentales, lo que puede llevar a la discriminación y la exclusión de las personas mayores en diversos ámbitos de la vida. Este sesgo negativo hacia la edad puede afectar la autoestima y la calidad de vida de las personas mayores, limitando sus oportunidades de participación y contribución a la sociedad, descartándolos solo por tener cierta edad
Lo cierto es que ante la nueva Longevidad que se está viviendo y la poca natalidad, se hace necesario revisar los sesgos y estereotipos alrededor de la edad que no solo es aplicable al senior sino también a los junior.
Ejemplo: Algunas empresas pueden rechazar a candidatos mayores para puestos de trabajo, basándose en la creencia errónea de que son menos productivos o menos adaptables que los trabajadores más jóvenes.
Lo Feo de la Edad:
El edadismo puede manifestarse de diversas formas, desde comentarios despectivos hasta políticas discriminatorias que limitan los derechos y las oportunidades de las personas de más edad. Este tipo de discriminación puede tener un impacto muy grande en la salud y el bienestar de las personas mayores, contribuyendo a la soledad, la depresión y la marginación social.
Ejemplo: En algunos países, las personas mayores pueden enfrentar dificultades para acceder a servicios de salud adecuados o recibir un trato digno en entornos de atención médica, debido a prejuicios relacionados con la edad. A mayor edad se incrementa el costo de los servicios de salud, pero no las pensiones o ingresos de quienes ya no tienen opción de trabajar.
Es importante reconocer que la edad no debería ser un factor determinante en la forma en que se valora a las personas.
Todos, independientemente de nuestra edad, tenemos mucho que ofrecer y podemos seguir creciendo y aprendiendo a lo largo de toda nuestra vida. Es hora de desafiar los estereotipos sobre la edad y trabajar juntos para crear una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad de edades.
Por eso existimos los #perennial y contamos con nuestro #movimientoperennial que trabaja por un mundo donde la edad no sea un obstáculo para ninguna persona.
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