La economía de la longevidad es uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento en el mundo. Incluye empleo, emprendimiento, consumo, innovación, salud, educación y servicios diseñados para una población que vive más años y quiere vivirlos con calidad.

Países que han entendido esta transformación ya están capitalizando sus beneficios. Colombia, en cambio, sigue viendo el envejecimiento como una carga fiscal y no como una oportunidad de desarrollo.

Activar la economía de la longevidad implica reconocer que las personas mayores de 40, 50 y 60 años siguen siendo productivas, creativas y consumidoras activas. Implica diseñar políticas que fomenten su participación económica y social.

Ana Eloisa Zúñiga propone llevar este enfoque al Congreso: no como un discurso abstracto, sino como una agenda legislativa concreta que impulse empleo, innovación y crecimiento sostenible a partir de la longevidad.