Educar para vivir más y trabajar mejor: el reto de la longevidad en Colombia
Colombia está entrando en una nueva etapa de su historia: una sociedad que vive más años, pero que no ha sido preparada para trabajar, aprender y desarrollarse durante más tiempo.
Este desajuste está generando una forma silenciosa de exclusión: adultos con experiencia que quedan fuera del sistema productivo por no contar con oportunidades de actualización.
La longevidad exige un cambio profundo en la forma como entendemos la educación. No basta con formar jóvenes para su primer empleo; es necesario acompañar a las personas durante toda su vida laboral, especialmente cuando enfrentan transiciones forzadas por despidos, cambios tecnológicos o crisis económicas.
La falta de educación continua no solo afecta a las personas, también afecta al país. Se pierde talento, se reduce la productividad y se incrementan los costos sociales. Un adulto excluido del mercado laboral es un ciudadano con mayor riesgo de pobreza, deterioro en su salud mental y dependencia económica.
Invertir en educación para personas mayores de 40 es una decisión estratégica. Significa preparar a la población para la reconversión laboral, fortalecer la economía de la longevidad y promover la equidad generacional. Los países que han apostado por este modelo hoy cuentan con mercados laborales más resilientes y sociedades más cohesionadas.
Ana Eloisa Zúñiga plantea que educar para la longevidad es educar para el futuro. Desde el Congreso, su apuesta es clara: transformar la educación en una herramienta de inclusión, no de descarte, y garantizar que vivir más en Colombia signifique también poder aprender, trabajar y aportar durante toda la vida.